El cuento del síndrome postvacacional: no existe

No falla. Tu compañera de trabajo te enseña el atardecer en Zahara de los Atunes que fotografió la semana pasada, junto a los pinchos que se tomaba en el chiringuito para, acto seguido, suspirar y decir: «No sé qué me pasa pero he vuelto muy cansada. Me cuesta concentrarme. Será el síndrome postvacacional». Si lo piensas, también te encuentras así: desanimado, cansado y con sueño. ¿Lo tendrás tú también? «No existe tal síndrome», tranquiliza Esteban Cañamares, psicólogo clínico especialista en adultos.

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Stuart Crawford.

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