La visión más personal de Darwin

Tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, el jovencísimo Dario Fo descubrió un nuevo mundo donde el conocimiento científico iluminaba las zonas grises. En esos años se enteró de que el primer hombre y la primera mujer no surgieron en el jardín del Edén, entre el Tigris y el Éufrates, como dice la Biblia, sino en el mismísimo corazón de África.

Si los dos primeros seres humanos eran de piel negra y, según la Biblia, Dios los creó a su imagen y semejanza, Fo llegó a una conclusión. “¡Dios también tenía que ser negro!”. El Nobel de Literatura de 1997 refleja su admiración por la teoría de la evolución en Hijos de Darwin (2018), una biografía personal del legendario biólogo en la que inserta vivencias personales con su característico humor.

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Charles Darwin en una ilustración de Eulogia Merle.

Puedes leer la reseña completa en la agencia Sinc.

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