La ciencia, comisaria del arte

En el mayor laboratorio de física de partículas del mundo, las bibliotecas son un lugar sagrado al que los científicos acuden para seguir trabajando y perder de vista (aunque sea por unas horas) las paredes de su despacho. Rodeados de un silencio sepulcral, casi confundiéndose con las estanterías, tres jóvenes bailarines se contorsionan ante las miradas agradecidas de los físicos. Desconectar por unos minutos puede que les esté resultando más útil para llegar a su momento ‘eureka’ que una hora de estudio.

BIBLIOTECA-1_imagelargePuedes leer el reportaje completo en la agencia Sinc. También se publicó en Tercer Milenio, el suplemento de ciencia del Heraldo de Aragón.

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